Nuestra Comunidad - Círculos, talleres y apoyo
para tu crecimiento

Círculos de Mujeres y Rueda del Año

“Círculos de Mujeres”

Ven Mujer, Ven Espíritu, 

vuelve al fuego,

siéntate en el círculo.

Aquí se cuentan historias 

Aquí la memoria despierta,

aquí tus alas recuerdan

que nunca caminaste sola.

Sol | Mujer de Luna

Me acuerdo aún cuando por primera vez me acerqué a este mundo: 

Fue a través de libros encontrados en la estantería de mi madre. Fue gracias a las palabras medicina de una abuela que me ayudó a salir del hoyo en el que estaba y buscar mi propia medicina. Y muchas más sincronicidades que respondían a mi desesperado llamado a recordar: 

Cuando por primera vez acudí a un circulo, literalmente, aún sin saberlo en concreto, mi vida empezó a cambiar, detrás de esas sonrisas y abrazos sinceros, detrás de ese poder que desprendían las mujeres, bajadas sus mascaras, encontré al mismo tiempo aceptación, validación, apoyo y celebración. Y así, circulo tras circulo empecé a empoderarme. Volver a mi poder. 

…Volver a tu poder, es lo que quiero para tí…

Desde tiempos ancestrales, las mujeres se han reunido en círculo para compartir, sanar y recordar su fuerza común. Hoy, en un mundo que a menudo nos fragmenta y aísla, volver a sentarse entre mujeres es un acto de resistencia y de amor.

En los círculos se crea un espacio seguro donde cada voz tiene lugar, donde lo íntimo se convierte en colectivo, donde una historia resuena en la otra. No se trata solo de hablar: se trata de sentirnos sostenidas, de tejer comunidad y de recordar que no caminamos solas.

Estos encuentros son semillas de red, de memoria y de apoyo mutuo, pequeñas comunidades que nos devuelven a lo esencial y nos conectan con lo ancestral.

Rueda del año

Samhain, Yule, Imbolc, Ostara, Beltane, Litha, Lughnasadh y el Equinoccio de Otoño.
La Rueda del Año nos recuerda el ritmo sagrado de la naturaleza: el renacer, la cosecha, la
siembra, el descanso. Cada festividad es una oportunidad para detenernos, agradecer y
alinearnos con los ciclos que también habitan en nuestro cuerpo y en nuestra vida.
En los rituales grupales celebramos estos momentos de paso: encendemos el fuego en los
solsticios, honramos la abundancia en las cosechas, sembramos intenciones en la
oscuridad del invierno.
Son espacios de comunidad, de canto y de símbolo, donde lo ancestral vuelve a tener lugar
en nuestro presente y nos ayuda a vivir con más raíz, más sentido y más celebración.